Torres y murallas bien almenadas defendieron la ciudad, a la que tiempo después se le añadió la "Villa Nueva" en el siglo XIII por orden de Yusuf. Aquí nació en 939 Almanzor, el gran capitán del ejército árabe, que llevaría la frontera musulmana hasta los Pirineos y vencería en cincuenta campañas seguidas sin perder ni una sola batalla. Y nacieron también escritores y poetas que dieron fama a la ciudad. Alfonso XI sitió la plaza en 1.342,
y, tras veinte meses de duro asedio, entró triunfalmente
en Algeciras el día 28 de Marzo de 1.344, que era domingo
de Ramos. En recuerdo de esta festividad religiosa, mandó
el Rey consagrar la mezquita de Santa María de la Palma.
Más tarde el Papa Clemente VI co Los reyes de España por su parte, conocedores de la importancia de esta conquista, unen su nombre a la corona, titulándose desde entonces, y ya para siempre, "Reyes de Algeciras". Ya está Algeciras en poder de los cristianos. Este debería haber sido el principio de su grandeza bajo las banderas de Castilla; pero no sucedió, sin embargo, así. Transcurridos veinticinco años, nuevamente los moros, capitaneados por Mohamed V de Granada, sabiendo desguarnecida la ciudad, y en represalia por el asesinato de Don Pedro I, su aliado y amigo, atacan y ganan la plaza algecireña en 1.369, y, pocos años después, pensando que no podrían retenerla en su poder, la incendian, la arrasan, no dejan piedra sobre piedra y luego la abandonan. Así el recinto de la que fu "la plaza más importante de Andalucía", en palabras de Guichot, se vió de pronto convertido en un montón de ruinas humeantes. Esto sucedió en 1.379. Sus habitantes huyeron hacia otras ciudades; la catedralvolvió a Cádiz, y aquí apenas quedaron unas chozas, refugio de humildes pescadores... Solo algunos restos de torreones y murallas eran testimonio de su pasada grandeza. Conquistada más tarde Gibraltarm en 1.462, por Don Alonso de Arcos, alcaide de Tarifa, Enrique IV, reinante entonces, concedió diversos privilegios para estimular la repoblación de aquella plaza; uno de éstos fue la entrega a Gibraltar de los términos de Algeciras, para su reparto entre los nuevos habitantes de la Roca. Y así nuestra ciudad transformó sus ruinas en numerosas huertas y cortijos. Pasa el tiempo... Frente a los restos de Algeciras,
Gibraltar vive su plácida existencia... Nadie sospecha que
aquella piedra gigantesca vaya a ser separada violentamente de nuestra
geografía, llenando de dolor el corazón de los españoles.
El día 4 de agosto de 1.704, como consecuencia de la guerra
de sucesión, la escuadra anglo-holandesa ataca Gibraltar,
con tal furia, que la plaza ha de rendirse al archiduque Carlos,
pretendiente a la corona de España; pero solo unas horas
después la enseña del archiduque es arriada, y en
su lugar se enarbola la bander inglesa. Gibraltar queda por la reina
Ana de Los españoles se marchan, no quieren vivir bajo el yugo extranjero, y abandonando bienes y hacienda se reparten por estos campos.... El núcleo mayor de estos leales gibraltareños se refugia junto a la ermita de San Roque, donde después nacería la ciudad de su nombre. Otro grupo se establece en un oratorio, que más tarde daría lugar a la población de Los Barrios, y otro pequeño grupo se viene al solar de la antigua Algeciras, situándose entorno a una ermita propiedad de la familia Gálvez - la actual capilla de Ntra. Sra. De Europa - en lo que hoy es la Plaza Alta, dando así lugar al resurgimiento de la histórica ciudad. A partir de este momento, ya Algeciras no romperá
su continuidad, a través de lostiempos; pero tendrá
que vencer grandes Al principio dependía de San Roque, y ha de librar un duro pleito para emanciparse. En 1.755 le es concedido su primer ayuntamiento. En 1.723 construye su iglesia mayor que dedica a Santa María de la Palma, como hiciera Alfonso XI cuando la conquistó a los moros; en 1.748 levanta el Hospital Civil para atender a los "pobres y desvalidos". Y en 1.777 construye el acueducto de "Los Arcos". Algeciras ha empezado su nueva vida, su destino de gran ciudad de la bahía no admite discusión. Luego vendrá su Feria famosa, autorizada en 1.850; la Conferencia Internacional sobre Marruecos que dio a la ciudad fama de hospitalaria y culta en 1.906. Y después, el gran paso decisivo de su futuro: el puerto, empezado en 1.913. A partir de ese momento, Algeciras progresa a marcha acelerada; su porvenir se vislumbra venturoso, y la belleza de su estampa, confirma una vez más el sobrenombre de "la Ciudad de la Bella Bahía". Cirstóbal Delgado
Gómez Más Información:
Puede encontrar estos volúmenes (entre otros de la misma temática) en las Bibliotecas Públicas Municipales de la ciudad, así como en algunos casos por préstamo interbibliotecario |